PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: Muy buenas tardes.
Ingeniera Rocío Nahle García, gobernadora constitucional del estado de Veracruz.
Ministro Hugo Aguilar Ortiz, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Senadora Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Cámara de Senadores.
Diputada Kenia López Rabadán, presidenta de la Cámara de Diputados.
Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina.
General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional.
Amigas y amigos.
Marinas, marinos.
Mexicanas y mexicanos:
Hoy nos convoca la historia en este heroico puerto de Veracruz, tierra que ha resistido invasiones, defendido la soberanía y dado gloria a nuestra nación.
Veracruz, puerto de puertas abiertas y de corazones valientes, ha sido testigo de batallas decisivas para el destino de México.
Por eso, aquí, frente al mar, que también es patria, conmemoramos el Bicentenario de la Independencia de México en la Mar, un episodio que completa la epopeya iniciada en 1810, consumada en estas aguas en 1825.
Tras la firma del Acta de Independencia en 1821, nuestra nación dio los primeros pasos para organizarse como República.
El 4 de octubre de ese año se crearon las Secretarías de Estado y, entre ellas, la de Guerra y Marina, encabezada por el teniente de navío Antonio de Medina Miranda.
Uno de sus primeros grandes desafíos surgió cuando el mariscal español José Dávila desconoció la independencia y ocupó la fortaleza de San Juan de Ulúa, buscando convertirla en punto de apoyo para una eventual reconquista. Fueron diversos ataques, desde San Juan de Ulúa, al puerto de Veracruz.
Hay que recordar que, mientras nuestra joven patria enfrentaba amenazas externas, también vivía problemas internos.
En julio de 1822, México atravesó un momento decisivo: la proclamación de Agustín de Iturbide como emperador.
Para los verdaderos independentistas, quienes habían luchado por la libertad, esa imposición representaba la traición al espíritu mismo de la Independencia; porque México no se levantó en armas para sustituir a un monarca europeo por un monarca nacido en América.
La lucha no fue por un rey, sino por el establecimiento de una República libre y soberana. Por ello, Los Republicanos, muchos de ellos insurgentes de larga trayectoria, se alzaron para corregir el rumbo. Y fue ese movimiento, encabezado por figuras como Guadalupe Victoria, Vicente Guerrero y Nicolás Bravo, que promovieron la caída del imperio y la instauración de la República con la Constitución de 1824.
Esta definición histórica permitió también que el gobierno de Guadalupe Victoria, primer presidente de México, actuara con claridad y determinación frente al último bastión español en San Juan de Ulúa.
Es así que, en 1825, el primer mandatario de la República designó a un marino excepcional al frente del Departamento de Marina de Veracruz: el capitán de fragata Pedro Sáinz de Baranda; campechano, formado en la Real Compañía de Guardiamarinas en España, veterano de Trafalgar y experto en fortificaciones.
Sáinz de Baranda había decidido abandonar la bandera española para abrazar la causa de la independencia y servir a México. Con visión y firmeza, reorganizó la escuadrilla naval y preparó un plan para enfrentar a la flotilla española que intentaría abastecer Ulúa, el 6 de octubre de 1825.
Con la fragata “Libertad”, los bergantines “Bravo” y “Victoria”, y diversas balandras, formó una línea de batalla. Un fuerte temporal dispersó a los barcos españoles que se retiraron sin poder auxiliar la guarnición sitiada.
El bloqueo ahora sí definitivo comenzó a surtir efecto. Sin alimentos, sin municiones, azotados por el hambre y la enfermedad, los españoles no tuvieron otra opción que rendirse.
El 17 de noviembre de 1825, el brigadier Coppinger firmó la capitulación ante Sáinz de Baranda.
Y el 23 de noviembre de aquel año, hace dos siglos, se retiraron los últimos soldados españoles de este fuerte de San Juan de Ulúa.
La bandera mexicana se izó sobre la fortaleza, saludada por salvas de artillería.
Ese día, gracias a la firmeza republicana de Guadalupe Victoria, a la estrategia naval de Sáinz de Baranda y al heroico pueblo de Veracruz, México obtuvo su independencia plena.
Pero nuestra historia de independencia no comenzó ni terminó en las murallas de esta fortaleza. Nació mucho antes, en el corazón de hombres y mujeres que sembraron, con su palabra y con su vida, el anhelo permanente de un México independiente, justo y soberano.
Miguel Hidalgo, nuestro Padre de la Patria, dio el Grito de Independencia en Dolores, en 1810, pero pocos días después hizo algo trascendente: proclamó la abolición de la esclavitud.
Por eso, las y los mexicanos sabemos que Hidalgo, ese cura noble y valiente, no solo encendió la llama de la Independencia, sino también la lucha por la justicia. Él entendió que una nación no puede llamarse “libre” mientras haya seres humanos encadenados.
José María Morelos y Pavón continuó esa lucha y la llevó más allá: forjó una visión de país escribiendo los Sentimientos de la Nación, documento que marcó nuestra historia.
Ahí declaró que: la “ley debía promover la justicia social”, que “la soberanía reside en el pueblo”, que “no debe haber tortura”, que “debe haber moderación entre la opulencia y la indigencia”, que “debía aumentar el jornal del pobre” y que “la felicidad del pueblo es la finalidad suprema de todo gobierno”. Morelos nos enseñó que la independencia debía constituirse junto con la lucha por la justicia y la igualdad.
Vicente Guerrero por su parte, con su corazón indómito, sintetizó ese espíritu cuando proclamó: “La patria es primero”. Ese principio sigue guiando a México, porque coloca, por encima de cualquier interés personal, el bienestar del pueblo y de la República.
Junto a estos gigantes estuvieron también mujeres extraordinarias, mujeres que enfrentaron persecución, cárcel y muerte, pero jamás renunciaron a sus ideales:
Leona Vicario, insurgente, escritora, estratega, símbolo de emancipación, inteligencia y convicción.
Josefa Ortiz Téllez-Girón, cuyo aviso oportuno encendió la llama de la insurrección y su constancia dejó marcada la historia.
Gertrudis Bocanegra, que entregó su vida sin traicionar a su causa ni a su pueblo.
Manuela Molina, capitana de batalla, mujer de temple y ejemplo de firmeza insurgente.
Ellas son cimiento de nuestra nación, son prueba de que México fue construido por el valor y palabra de mujeres valientes.
Nuestra historia demuestra que la lucha por la soberanía, la independencia, la justicia y la igualdad es permanente, no termina nunca.
Recordemos la invasión norteamericana de 1846-‘47, que se llevó la mitad de nuestro territorio; y a personajes como Ignacio López de Santa Anna que, aún después de su cobarde conducción durante ese periodo, regresa apoyado por los conservadores de entonces a coronarse como emperador.
Recordemos también que ha habido muchos momentos en la historia marcados por conservadores antipatriotas que han promovido la invasión extranjera.
Recordemos que, después de derrocar a Santa Anna, Los Liberales mexicanos convocaron a un Congreso para la elaboración de una Constitución Republicana que acabara con los privilegios heredados del periodo colonial, garantizara libertades y un Estado laico. Es así que nace la Constitución de 1857.
Recordemos que los conservadores de entonces, opuestos al nuevo orden, la desconocieron e iniciaron una guerra. Es entonces que Juárez, Juárez presidente, presidente de la Suprema Corte, instaura el gobierno en Veracruz y, en vez de replegarse o disminuirse, toma la decisión valiente de seguir avanzando y emite las Leyes de Reforma.
El conflicto dejó muchas muertes, pero Los Liberales, con Juárez como presidente legítimo, resistieron y, finalmente, triunfaron.
Sin embargo, el triunfo liberal no fue aceptado por los conservadores. Sin fuerza interna suficiente, buscaron apoyo en Europa.
La oportunidad se dio cuando Juárez suspendió pagos de la deuda externa. Francia, bajo Napoleón III, decidió invadir México con el pretexto de cobrar la deuda, pero con el objetivo real de establecer un imperio aliado.
Conservadores apoyaron la invasión.
En 1862, un ejército francés avanzó desde Veracruz hacia Puebla. Su prestigio era mundial, se le consideraba invencible.
El General Ignacio Zaragoza, liberal y patriota, comandó la resistencia.
El 5 de mayo de 1862, contra todas las probabilidades, Zaragoza venció al ejército francés y le mandó este mensaje: “Ellos son el mejor ejército del mundo, pero los combatientes: los mejores hijos de México”.
La victoria no detuvo la intervención, pero sí elevó la moral nacional y demostró que el pueblo de México podía enfrentarse al poder más grande.
Tras refuerzos masivos, los franceses avanzaron y ocuparon la capital. Con el apoyo directo de conservadores, trajeron a Maximiliano de Habsburgo para instaurar el segundo imperio mexicano.
Mientras tanto, Juárez mantuvo el gobierno legítimo en itinerancia.
Los Liberales resistieron desde el norte y el sur. La República sobrevivió en movimiento.
Maximiliano intentó conciliar, pero su imperio era extranjero.
Juárez, junto a su pueblo, y los valientes Liberales vencieron a los franceses y se instaura nuevamente la República en 1867. Es el triunfo del pueblo nuevamente de la soberanía y la independencia.
Recordemos un episodio más:
En plena Revolución Mexicana, en 1914, un nuevo intento de invasión norteamericana se presenta aquí, en Veracruz. Los antiguos porfiristas, evidentemente, estaban a favor de la invasión.
Todo está guardado en la memoria colectiva de nuestro pueblo, alma de la vida y de la historia.
Es así que la historia nos muestra que no triunfa quien convoca la violencia como instrumento de presión o quien cree que unas cuantas personas callan la alegría de un pueblo.
No triunfa el uso de la fuerza para acabar con la razón, tampoco triunfa quien defiende los viejos privilegios frente a la Transformación.
No triunfa quien busca apoyo extranjero cuando no tiene apoyo interno.
Pero siempre el pueblo de México debe estar alerta para defender la justicia y cualquier intento de injerencia externa apoyada, sí, por los conservadores.
Mexicanas y mexicanos:
Hoy como ayer, estamos llamados a defender nuestra independencia y la justicia.
Las naciones del mundo miran a México con esperanza y admiración, porque aquí la patria se defiende con amor. Y cuando el amor por el pueblo, el amor por la patria y la razón se unen, el odio y el llamado al injerencismo se debilitan.
En un día histórico como hoy, que conmemoramos 200 años de la Independencia en la Mar, también celebramos a la Armada de México. Su entrega diaria, su disciplina, su valentía y su vocación de paz honran la memoria de Sáinz de Baranda, de héroes y heroínas que, hasta hoy, hacen posible la libertad.
Deben emocionarnos y motivarnos las hazañas de nuestras Fuerzas Armadas, que todos los días construyen paz y justicia con patriotismo junto a su pueblo.
Las vemos en la inauguración de un tren que une territorios, en la mano extendida al vulnerable frente a la inundación, en los helicópteros que llevan alimento y esperanza, en la estrategia de seguridad que busca la paz para todas y todos.
Mexicanas y mexicanos:
Nos guía la fuerza de Juárez que, lejos de replegarse, sigue avanzando.
Nos guía la fuerza de Zaragoza que, lejos de acobardarse, convocó al orgullo de ser hijos de la patria.
Nos guía la fuerza de Hidalgo, de Morelos, de Leona Vicario, de Josefa Ortiz, de Pedro Sáinz de Baranda, y de tantas y tantos héroes y heroínas.
Y frente a la codicia, nos guía la generosidad de un pueblo que, de la mano, ayuda siempre al vulnerable.
Nos dan ejemplo las y los marinos, que tienden la mano y apoyan con humanismo a quien ha sufrido tras perder su casa por la subida del río.
Nos dan ejemplo las y los soldados, que dan sus fuerzas en medio del lodo para ayudar al desvalido.
Todas y todos los mexicanos somos herederos de aquella gesta de 1825 hace 200 años y debemos seguir con la misión de proteger nuestra tierra y nuestras costas, garantizar nuestra soberanía y servir a México con lealtad, valentía y honor; con paz, libertad, responsabilidad y con justicia; con amor y con entrega.
A 200 años de la consolidación de nuestra independencia en la mar, celebramos y convocamos a la constante defensa de nuestra independencia, soberanía y lucha por la justicia, la verdadera democracia y la libertad.
¡Que viva la Marina Armada de México!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva la independencia!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México libre, independiente y soberano!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
PRESIDENTA DE MÉXICO, CLAUDIA SHEINBAUM PARDO: ¡Que viva México!
ASISTENTES: ¡Viva!
MODERADORA: Preside esta ceremonia de los 200 años de la Consolidación de la Independencia en el Mar, la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.
Integran el presidium:
MODERADOR: Los ciudadanos:
Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, Secretario de Marina y Alto Mando de la Armada de México.
MODERADOR: General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional y Alto Mando del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional.
MODERADORA: Diputada Kenia López Rabadán, presidenta de la Honorable Cámara de Diputados.
MODERADOR: Senadora Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Honorable Cámara de Senadores.
MODERADORA: Licenciado Hugo Aguilar Ortiz, ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación y del Consejo de la Judicatura Federal.
MODERADOR: Ingeniera Rocío Nahle García, Gobernadora del estado de Veracruz de Ignacio de la Llave.
MODERADOR: Licenciada Rosa Icela Rodríguez, secretaria de Gobernación.
MODERADORA: Licenciada Ernestina Godoy Ramos, consejera jurídica del Ejecutivo Federal.
MODERADOR: Doctor Julio Antonio Berdegué Sacristán, secretario de Agricultura y Desarrollo Social.
MODERADORA: Maestro Jesús Antonio Esteva Medina, secretario de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes.
MODERADOR: Maestra Raquel Buenrostro Sánchez, secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno.
MODERADORA: Ciudadana Minerva Citlalli Hernández Mora, secretaria de las Mujeres.
MODERADOR: Doctora Edna Elena Vega Rangel, secretaria de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano.
MODERADORA: Doctor David Kershenobich Stalnikowitz, secretario de Salud.
MODERADOR: Licenciada Josefina Rodríguez Zamora, secretaria de Turismo.
MODERADORA: Doctora Rosaura Ruiz Gutiérrez, secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación.
MODERADOR: Doctor Julio Antonio Berdegué Sacristán, secretario de Agricultura y Desarrollo Social.
MODERADORA: Doctor Víctor Rodríguez Padilla, director general de Pemex.
MODERADOR: Almirante José Barradas Cobos, subsecretario de Marina.
MODERADORA: General de División Enrique Covarrubias López, subsecretario de la Defensa Nacional.
MODERADOR: Almirante Francisco Guillermo Escamilla Cázares, oficial mayor de Marina.
MODERADOR: General de División Maximiliano Cruz Ramos, inspector y contralor general del Ejército y Fuerza Aérea Mexicana.
MODERADORA: Almirante Gerardo de Jesús Toledo Guzmán, inspector y contralor general de Marina.
MODERADOR: General de División Arturo Coronel Flores, jefe del Estado Mayor Conjunto de la Defensa Nacional.
MODERADORA: General de División Hernán Cortés Hernández, comandante de la Guardia Nacional.
MODERADOR: Doctor Martí Batres Guadarrama, director general del ISSSTE.
MODERADORA: Almirante José Manuel Salinas Pérez, jefe del Estado Mayor General de la Armada.
MODERADOR: Maestra Violeta Abreu González, directora general de Sepomex.
MODERADORA: Licenciado Carlos Torres Rosas, coordinador general de los Programas para el Bienestar.
MODERADOR: Doctor José Suárez del Real, coordinador político de Comunicación Social.
Agradecemos la asistencia de las autoridades civiles, militares y navales, así como a los representantes de los medios de comunicación que nos acompañan.
Damas y caballeros, sean cordialmente bienvenidos.
MODERADORA: En 1825, la capitulación de San Juan de Ulúa selló la libertad marítima de nuestro país. Hoy, a 200 años, honramos el valor y la disciplina de la Armada de México, que consolidó la soberanía nacional, símbolo eterno de independencia y lealtad a la patria.
MODERADOR: Hoy, en el marco del Bicentenario de la Consolidación de la Independencia en el Mar, nos congregamos para rendir homenaje a aquel glorioso 23 de noviembre de 1825, cuando la capitulación de San Juan de Ulúa aseguró para siempre la soberanía de México.
La solemne cancelación de este timbre postal conmemorativo no solo oficializa su circulación, sino que se erige como un símbolo de memoria y gratitud hacia la armada de México.
MODERADORA: Este timbre, más que un instrumento postal, es un testimonio cultural que llevará impreso dentro y fuera de nuestras fronteras el legado de independencia y la fuerza de nuestra identidad nacional.
MODERADOR: Se invita respetuosamente a la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas; al ciudadano Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, secretario de Marina y alto mando de la Armada de México; a la ingeniera Rocío Nahle García, gobernadora del estado de Veracruz de Ignacio de la Llave, y al General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional y alto mando del Ejército, Fuerza Aérea y Guardia Nacional, a llevar a cabo la cancelación del timbre postal conmemorativo a los 200 años de la consolidación de la independencia de México en el mar.
Se invita a la maestra Violeta Abreu González, directora general del Servicio Postal Mexicano a atestiguar mencionado acto.
(CANCELACIÓN DE TIMBRE POSTAL)
MODERADORA: Acto seguido, se procederá a la develación de la placa conmemorativa que perpetúe la memoria institucional de los 200 años de la independencia en el mar.
MODERADOR: Se llevará a cabo el acto de develación al conteo regresivo de: tres, dos, uno.
(DEVELACIÓN DE PLACA CONMEMORATIVA)
MODERADOR: Se invita a la Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas, y distinguidas autoridades, a ocupar su asiento.
MODERADORA: Este significativo acto constituye un tributo a la valentía y visión de quienes con espíritu indomable forjaron la libertad marítima de nuestra nación, ya que este nuevo monumento será colocado junto a la placa que conmemora los 100 años de este crucial hito histórico.
La entrega de condecoraciones en la Secretaría de Marina constituye un acto solemne de reconocimiento institucional mediante el cual se honra la disciplina, el mérito y la vocación de servicio de sus integrantes.
MODERADOR: En este momento se dará lectura a los nombres de mujeres y hombres de mar que, con su trayectoria y entrega han hecho honor a la excelencia facultativa, al mérito bicentenario, a la mención honorífica, al mérito docente naval y al mérito deportivo, siendo dignos merecedores de estas distinciones.
Cada nombre pronunciado refleja orgullo y compromiso con la Armada de México.
MODERADORA: Reciben:
Mérito Bicentenario: teniente de navío, Luis Alfredo Benítez Vega.
MODERADOR: Teniente de fragata, Carlos Miguel Ortiz Martínez.
MODERADORA: Teniente de fragata, Leticia Morales Noyola.
MODERADOR: Primer maestre, Fabián Magaña Jiménez.
MODERADORA: Primer maestre, Juan Chagala Molina.
MODERADOR: Primer maestre, Marcos Gallegos García.
MODERADORA: Segundo maestre, Carlos Jesús Ronquillo Delgado.
MODERADOR: Tercer maestre, Ángel Martínez Raygoza.
MODERADORA: Marinero, Hugo Enrique Luria Martínez.
MODERADOR: Marinero, Manuel Alejandro Xalanda Vásquez.
MODERADORA: Marinero, Viviana Camacho Torres.
MODERADOR: Reciben mención honorífica:
Capitán de navío, Francisco Ignacio González del Carmen.
MODERADORA: Capitán de fragata, Erick Gerardo García Téllez.
MODERADOR: Primer maestre, Adolfo Tadeo Zamorano Lerma.
MODERADORA: Segundo maestre, Héctor Morales Lagunes.
MODERADOR: Cabo, América Joselyn Rodríguez Jiménez.
MODERADORA: Marinero, Gabriela Irais Bustamante Espinosa.
MODERADOR: Marinero, Andrea Guadalupe Aranda Ávalos.
MODERADORA: Recibe:
Mérito Facultativo Segunda Clase, contraalmirante, Alejandro Estrada Hernández.
MODERADOR: Mérito Facultativo Primera Clase, capitán de fragata, José Luis Lorenzo Vidal.
MODERADORA: Mérito Docente Naval Primera Clase, capitán de fragata, Arleth Teresa Ruiz Contreras.
MODERADOR: Teniente de navío, Ismael Olvera Pérez.
MODERADORA: Teniente de corbeta, Luis Ángel Villa Jácome.
MODERADOR: Mérito Docente Deportivo Naval Segunda Clase, guardiamarina, Fernando Sañudo Manzo.
MODERADORA: Catete de segundo año, José Alberto Vargas Ramírez.
Se invita respetuosamente a los integrantes del Presídium a tomar asiento.
En la tradición naval, la poesía se convierte en un puente entre la disciplina del mar y la expresión del espíritu, pues en sus versos se reflejan los valores que sostienen a la Secretaría de Marina: honor, deber, lealtad y amor a la patria.
La palabra poética, al igual que la vida en la mar, exige firmeza, claridad y vocación de servicio. Y al ser declamada en este recinto, se transforma en un homenaje a la identidad y al orgullo institucional.
MODERADORA: Presenciaremos la declamación de la poesía titulada Guardianes del mar, custodios de la patria, creación del teniente de corbeta Carlos Eddy Ochoa de la Torre, interpretada por el cadete de tercer año del Cuerpo General, Jorge Crispín Uscanga y la cadete de primer año del Cuerpo General, Xunashi Rodríguez Meneses, quienes con su voz enaltecerán este acto conmemorativo.
(DECLAMACIÓN DE POESÍA GUARDIANES DEL MAR, CUSTODIOS DE LA PATRIA)
MODERADOR: A través de la poesía, el personal de la Secretaría de la Marina Armada de México, tanto en situación activa como en retiro, participó en los eventos conmemorativos por el Bicentenario de Independencia en el Mar, mediante la convocatoria nacional del concurso de poesía, cuyo tema central fue este trascendente acontecimiento histórico, impulsando con ello, el acercamiento con la cultura naval.
MODERADORA: Acto seguido, se procederá a entrega de reconocimientos a los ganadores de los primeros lugares del concurso literario de poesía, “200 años de la Consolidación de la Independencia en el Mar”, por lo que se invita respetuosamente a los integrantes del presídium ponerse de pie para llevar a cabo esta entrega.
MODERADOR: Reciben:
Tercer lugar. Teniente de navío, Servicio de Sanidad Naval, médico cirujano Rosario Margarita Jiménez Ramírez, con la poesía Alcázar naval.
MODERADORA: Segundo lugar. Contralmirante Cuerpo General, Diplomado de Estado Mayor, Luis Enrique Rodríguez Gallo, con la poesía Al capitán Pedro Sáinz de Baranda.
MODERADOR: Primer lugar. Teniente de corbeta, Servicio de Docencia Naval, licenciado en Educación Física, Carlos Eddy Ochoa de la Torre, con la poesía Guardianes del mar, custodios de la patria.
Se invita respetuosamente a los integrantes del presidium tomar asiento.
MODERADORA: A continuación, escuchemos palabras del ciudadano Almirante Raymundo Pedro Morales Ángeles, Secretario de Marina y alto mando de la Armada de México.
SECRETARIO DE MARINA, RAYMUNDO PEDRO MORALES ÁNGELES: El General José Joaquín Herrera en 1823 dijo:
“Habiendo cambiado el aspecto de la guerra, a la Marina solo le toca consumar esta grande obra y consolidar por siempre la independencia nacional”.
Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos y Comandanta Suprema de las Fuerzas Armadas.
Ingeniera Rocío Nahle García, gobernadora constitucional del estado de Veracruz.
General Ricardo Trevilla Trejo, secretario de la Defensa Nacional.
Ministro Hugo Aguilar Ortiz, presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Senadora Laura Itzel Castillo Juárez, presidenta de la Cámara de Senadores.
Diputada Kenia López Rabadán, presidenta de la Mesa Directiva de la Honorable Cámara de Diputados.
Distinguidas autoridades civiles, militares y navales que nos acompañan en el presídium.
Estimadas invitadas e invitados especiales.
Agregados navales, militares y aéreos acreditados en nuestro país.
Representantes de los medios de comunicación.
Querido pueblo veracruzano.
Muy buenas tardes.
Tras la consumación de la independencia nacional en 1821, el teniente de navío Antonio de Medina Miranda, como ministro de Guerra y Marina, se encontró con el desafío de consolidar la libertad del incipiente Estado mexicano, ante la pretensión de la Corona española por reconquistar nuestro territorio al hacerse del Fuerte de San Juan de Ulúa, en Veracruz.
Fue hasta 1823 cuando se decreta el bloqueo al Fuerte de San Juan de Ulúa, por los incesantes ataques de cañones hacia el puerto.
El texto dice:
“Que la guerra con la nación española no ha debido creerse concluida. Solemnemente no reconociese la independencia, objeto de 13 años de continuos y sangrientos combates. Que la misma nación española, sin perder de vista sus antiguas ideas de dominación, sostiene sus fuerzas en un pequeño punto del continente mexicano, en donde temerariamente se intenta volver a uncir a los hijos de este suelo, al yugo de la servidumbre que tan gloriosamente sacudimos”.
“Finalmente, que es un deber del gobierno la integridad del territorio que se ha confiado sostener las glorias y decoro de la nación, hacer respetar el pabellón que ha conducido a sus guerreros a la victoria y, conforme al derecho de la guerra, disminuir a su enemigo los medios de continuarla, ha decretado y decreta: se declara el estado de bloqueo de la fortaleza del Castillo de San Juan de Ulúa. En consecuencia, los buques de guerra de la nación los utilizarán por cuantos medios estén a su alcance”.
Dos años después, en 1825, el gobierno del primer presidente de México, Guadalupe Victoria, nombró al capitán de fragata Pedro Sáinz de Baranda y Borreyro, Comandante General del Departamento de Marina en Veracruz.
La soberanía nacional debería ser ratificada de una vez por todas.
El amor a la profesión naval y a la patria que abrazaba el experimentado Pedro Sáinz hizo posible reorganizar a la Escuadra Nacional y a los marinos mexicanos, quienes endurecieron aún más el bloqueo al Fuerte, ganando el barlovento y, con ello impidiendo que las fuerzas españolas recibieran tropas y víveres que venían de Cuba.
Finalmente, a consecuencia de esta estrategia naval, el último reducto español abandonó definitivamente San Juan de Ulúa.
En aquella memorable fecha, marinos y el pueblo veracruzano atestiguaron cómo el lábaro patrio fue izado gloriosamente en lo alto del castillo, sellando así para siempre la independencia nacional desde el mar.
Esta fecha ha servido como recordatorio de aquel hecho que marcó nuestra historia y que quedó grabado en la bitácora naval de nuestra nación.
A dos siglos de ese acontecimiento histórico, refrendamos nuestro compromiso, nuestro encargo inquebrantable de proteger y defender la soberanía nacional y los intereses marítimos, porque siempre estamos prestos para ganar el barlovento, ya que quien gana el barlovento, gana la batalla, porque somos la Armada de las y los mexicanos:
Una Armada que nació de los anhelos de una patria libre y soberana.
Una Armada que nació de las entrañas de nuestro pueblo.
Una Armada bicentenaria, símbolo vivo de la lealtad, de la fuerza y del amor a México.
Celebrar un aniversario siempre es motivo de orgullo y satisfacción, pero celebrar un bicentenario es un momento irrepetible que incluso trasciende nuestras vidas.
El majestuoso y embajador y “Caballero de los Mares” es parte de esta histórica celebración al engalanar el puerto de Veracruz con su presencia. Lo hacemos después de zarpar el pasado 4 de octubre del puerto de Nueva York. Durante su travesía, el mar, los vientos y las maniobras de su tripulación lo han traído de vuelta a nuestra nación.
Pero también es justo decirlo: las muestras de solidaridad y el enorme cariño del pueblo mexicano y de la comunidad marítima internacional lo han dotado de una fuerza extraordinaria para estar hoy con nosotros.
El temple de su tripulación y de sus jóvenes cadetes ha sido el ejemplo más claro de lo que significa ser marino, pero también simboliza la herencia de un patriotismo en la mar, a prueba de todo, que nos legaron nuestros próceres hace 200 años.
La Armada de México tiene la responsabilidad de continuar el legado bicentenario que nos respalda como institución.
Hoy nos preparamos permanentemente para la defensa de nuestra soberanía y fronteras marítimas.
Contribuimos para consolidarnos como una potencia marítima emergente mediante el ejercicio de los derechos y obligaciones que nos representa ser un estado ribereño, un estado de bandera y un estado rector del puerto, lo cual hace valer el Estado de derecho y la legalidad en todas las actividades llevadas a cabo en los mares y costas nacionales.
De igual forma, coadyuvamos con los tres órdenes de Gobierno en labores de seguridad pública y seguridad interior mediante la Estrategia Nacional de Seguridad.
La Marina, además de impulsar proyectos estratégicos, portuarios, aeroportuarios, ferroviarios y turísticos, también brinda apoyo directo a la población frente a emergencias, como las recientes afectaciones por fenómenos meteorológicos en Veracruz, Puebla, Hidalgo y San Luis Potosí.
Para atender a la ciudadanía, la institución activó el Plan Marina, movilizando más de 5 mil 735 elementos a través de 15 brigadas de respuesta a emergencias, con apoyo de buques, aeronaves, drones, maquinaria pesada, plantas potabilizadoras, entre otros.
El esfuerzo logístico incluyó 5 puentes marítimos, 70 centros de acopio, 276 operaciones aéreas, beneficiando a 27 mil 669 familias y un total de 110 mil 676 personas.
Con ello, correspondemos en justa dimensión al cariño y confianza del pueblo de México, un pueblo con el que hombro a hombro hemos navegado durante 200 años, un pueblo en el que cada rostro vemos todo aquello que juramos proteger, la paz, la libertad y el bienestar de esta gran nación.
Doctora Claudia Sheinbaum Pardo, Presidenta Constitucional de los Estados Unidos Mexicanos:
Cada mujer y hombre de nuestra institución, se siente profundamente orgulloso del pasado y presente que hoy tenemos el honor de compartir con usted, en su recorrido como Comandanta Suprema.
Gracias por permitirnos ser partícipes de este emotivo momento que ya está escrito, no solo en la bitácora naval, sino en la historia de nuestra nación.
Es usted la Comandanta Suprema de una Armada Bicentenaria, la primera mujer en 200 años al frente de una institución que, al igual que usted, lo da todo por la patria, por cada mexicana y mexicano.
Su estratégica visión hacia el mar nos alienta a seguir navegando por el rumbo correcto y renovar en cada alba nuestro más legítimo deseo de servir a los más altos ideales de la patria.
Hoy, al celebrar dos siglos de consolidación de la independencia en el mar, no solo revivimos la historia y gloria naval de México, hacemos eco de la herencia de una tradición forjada por el sacrificio, el valor y el amor por esta gran nación desde nuestros mares.
Una armada que se forjó con la independencia y los valores republicanos de héroes que hoy, dos siglos después se mantienen vibrantes y vigentes.
Nuestro México se ha forjado a través de los heroicos y gloriosos actos de su pueblo, mujeres y hombres valientes que hacen frente a la adversidad.
Mujeres y hombres que con entereza actúan sin esperar nada a cambio.
Mexicanas y mexicanos que muchas de las veces desde el anonimato, no dudan en demostrar su profundo amor por la patria que los vio nacer, ofreciendo incluso la vida misma, pero dejando una huella imborrable en la historia nacional.
Hoy más que nunca, con honestidad, con integridad y fortaleza, los marinos navales estamos prestos al llamado de la patria, como lo hicieron quienes nos antecedieron y como también lo han hecho desde sus respectivas trincheras, tantas heroínas y héroes anónimos.
Porque somos una Armada de 200 años de historia que en cada reto una inquebrantable determinación.
Una Armada que mantiene encendida la llama de la independencia, de la soberanía y de la libertad mexicana.
Una Armada siempre presente en el mar, en el aire y en la tierra, y en el corazón de México.
Muchas gracias.
MODERADOR: Se invita respetuosamente a los integrantes del presídium a ocupar su asiento.
En el marco de los 200 años del poder naval de México, esta formación honra la fuerza, historia y vocación de una institución confiable: la Secretaría de Marina Armada de México.
Su poder nace de su gente, personal civil, mercante y naval que sirve con disciplina y valores.
MODERADORA: La distribución del contingente refleja los tres cuerpos operativos:
MODERADOR: Mar.
MODERADORA: Aire.
MODERADOR: Tierra.
MODERADORA: El Sistema Educativo Naval se representa con la Heroica Escuela Naval Militar, la Escuela Médico Naval y la Escuela de Enfermería, pilares de formación, ética y profesionalismo.
MODERADOR: ENSAR-Marina y USAR-Marina muestran la capacidad de respuesta ante emergencias reflejo del compromiso social de la Armada.
MODERADORA: Los uniformes históricos evocan el legado de quienes forjaron nuestra identidad naval.
MODERADOR: Las regiones, zonas y sectores navales articulan la presencia territorial, garantizando seguridad nacional.
MODERADORA: En el marco de esta ceremonia, la Banda Sinfónica y Coro de la Secretaría de Marina se convierten en protagonistas sonoros al acompañar en vivo la proyección del video conmemorativo, otorgando a las imágenes un matiz solemne y emotivo que engrandece la memoria histórica.
MODERADOR: Con la melodía Centenario de la Gesta Heroica de Veracruz, creación del maestro Misael Sánchez, se acompaña este acto, elevando el espíritu del momento y reafirmando a través de cada nota el honor y la vocación de servicio que distinguen a la Armada de México.
(PROYECCIÓN DE VIDEO Y MELODÍA CENTENARIO DE LA GESTA HEROICA DE VERACRUZ)